jueves, 4 de diciembre de 2014

PRIMER CAPÍTULO DE TRAILER, UN TRIPLE DEFINITIVO.

Capítulo 1
Prepárate Adán, porque voy a por ti.
Odio a mi jefe. No lo soporto, sobre todo cuando se pone en plan gruñón y cascarrabias. Por su tono imperativo al ordenarme que me dirija a su despacho, sé que está furioso. Pero ese estado en él no es una novedad, desde que lo decepcioné profesionalmente, como se empeña en recordármelo a diario, sé que no me mira con buenos ojos. Estoy segura que no desaprovechará ni la más mínima oportunidad para hacerme pagar mi gran error. Y creo que esa ocasión acaba de llegar.
¿Me llamaba señor Montenegro?
Siéntese señorita Delgado, aunque seré breve y conciso, como siempre. Obedezco y me siento. Tengo un trabajo definitivo para usted. Y antes de que comience con sus preguntas inoportunas, tengo que decirle que ha escuchado bien. DE-FI-NI-TI-VO deletrea alto y claro. Si hace bien este trabajo, seguirá con nosotros en la revista, si vuelve a fallar, se irá a la calle, directamente y sin contemplaciones. ¿Le queda claro?
¡Para mí no hay retos imposibles! No me aminoro ante él y respondo decidida. Si algo soy en la vida es ambiciosa y siempre consigo lo que me propongo.
No pienso permitirle otro descuido como el que cometió hace unos días lanzando una información no contrastada. Por su culpa todos los aludidos se han tirado a mi cuello y eso no puedo tolerarlo.
A mi jefe le encanta echar las cosas en cara. ¡Un error lo tiene cualquiera! Sé que tenía que haber verificado la información, pero la novia del vocalista de Los Martínez me aseguró, con una prueba, que estaba embarazada. ¿Cómo podía yo imaginar que el test de embarazo sería falso?
¿Qué tengo que hacer? pregunto decidida.
Va a convertirse en la sombra del famoso jugador de baloncesto de Los Angeles Lakers, Adán Rubio. Quiero un reportaje completito del jugador español que se ha puesto tan de moda entre las féminas de todo el mundo. Pero no quiero un reportaje normal, ¡No!, quiero un reportaje bomba. Sabe lo que significa eso, ¿verdad? Asiento.
Un reportaje bomba, para mi odioso jefe, incluye todo lo que cualquier revista pueda ofrecer, más algo extra que nadie más pueda dar.
Yo no soy del área de deportes. ¿Por qué no manda a Carlos o a Patricio? Ellos siempre son los que hacen los reportajes de este tipo.
Porque es un encargo que le hago directamente a usted. No quiero que se fije en la profesión en sí, quiero que encuentre la exclusiva del año. Puede tomarlo o dejarlo, usted decide. Pero hágalo ya, porque no tengo todo el día.
¡Adelante, acepto! ¿Qué tipo de noticia sería? Algo relacionado con su equipo, con su familia tal vez.
Eso es lo más difícil. La información no se la va a dar el jugador por su cara bonita. Chasquea la lengua el señor Montenegro. No tenemos una noticia bomba pactada con él. Va a tener que descubrirla usted solita.
Lo primero no tengo ni idea de deportes. ¡Por favor, pero si ni siquiera conozco a ese tal Adán! exclamo a gritos. Y lo segundo, nos podríamos meter en un buen lio legal.
Señorita Delgado, si eso ocurre no es asunto suyo. Usted limítese a traerme la información, de lo demás me encargo yo.
¿Y si no tiene nada interesante que contar?
Querida, parece mentira que sea periodista. Todo el mundo tiene un presente oculto o un pasado turbio. ¡Descúbralo! me levanta la voz dando un golpe en la mesa.
Pero, ¿cómo lo voy a hacer? —pregunto confundida.
El método que elija ya no es asunto mío. Convénzame de que puedo seguir confiando en usted. Y ahora, si es tan amable, vaya a trabajar. Blasfemo en silencio, es un ogro de los pies a la cabeza. Otra cosa más, tiene un mes de plazo para traerme esa información. En este sobre tiene su billete de avión. Me entrega un sobre de color blanco–. Tiene que desplazarse dentro de cuatro días a Los Ángeles, que es el lugar de residencia del jugador. —Yo asiento con rabia, odio que me pongan entre la espada y la pared—. Mucha suerte porque la va a necesitar. En ese viaje esta su futuro en Be&La. ¡Aprovéchelo!
Salgo del despacho de mi jefe y maldigo en voz baja. Si no fuera porque necesito este trabajo para demostrarles a todos que ya no soy una niña de papá, hace mucho tiempo que lo hubiera mandado a la mierda. No entiendo como puede ser tan borde. <<¡No hay quien lo aguante!>>
Decidida a olvidarme de todo, incluida la mala leche que me ha provocado mi jefe, enciendo mi ordenador y comienzo a investigar más sobre el dichoso jugador de baloncesto. Cuando veo una foto de él, mi corazón se detiene por unos segundos y una persona de mi pasado aparece por mi mente. Rápidamente me convenzo a mí misma de que no puede ser él. <<Se parecen un poco, pero definitivamente no es él. Además, el destino no puede ser tan caprichoso.>>
“Bailando” de Enrique Iglesias inunda mi despacho, me levanto de mi silla corriendo y busco mi teléfono móvil en el bolso. Cuando veo el nombre de la persona que me llama, resoplo resignada.
—Buenos días mamá.
—¡Hola hija! ¿Cómo estás? Hace muchos días que no hablamos.
<<Claro, desde la última vez que yo te llamé…>> Pienso divertida.
Mis padres son muy buenos pero tienen tantos compromisos a los que atender que parece que se olvidan de lo más importante. Su hija. Yo en cierto modo, lo agradezco, no soportaría tener una madre que estuviera todo el día controlándome la vida. Siempre me ha gustado ir por libre y por suerte, mis padres nunca han hecho nada para impedirlo. En cuestión de dinero, nunca me ha faltado de nada y sé que mi padre me daría toda su fortuna si yo se la pidiera, pero quiero ser independiente.
Un día, cansada de que me dijeran que todo lo que tengo es gracias al dinero de mis padres, me propuse demostrarles que no llevaban razón. Un par de veranos estuve en Londres de au pair, así de paso perfeccionaba mi inglés. Después comencé a trabajar, a tiempo parcial, en una boutique para ganar algo de dinero mientras terminaba mis estudios de periodismo. Cuando los finalicé, continué compaginando mi trabajo en la boutique con el de becaria en un periódico  local. Mis excelentes trabajos, me hicieron conseguir un puesto  de ayudante de redactora en una revista de tirada nacional. Hace tres años me compré un piso con todos mis ahorros y hace dos, una de las revistas más importantes del país, se fijó en mí y me contrató para cubrir el área que todos llamamos Corazón. Me encargo de hacer reportajes, exclusivas y entrevistas a los personajes importantes de nuestro país y fuera de nuestras fronteras, ya sean cantantes,  modelos o actores, entre muchos otros. Todavía recuerdo cuando entrevisté a Davyd Gandy a su paso por la capital para recoger el premio al hombre más deseado del mundo. <<Vaya hombre guapo, atento, simpático, cariñoso y no sigo porque me pongo mala solo de pensar en él.>> Desde entonces trabajo en Be&La y estoy muy orgullosa de haber conseguido todo lo que tengo gracias a mis méritos propios.
—Hija, ¿estás ahí?
—Sí, estaba grabando una noticia en el ordenador—me excuso—, Discúlpame mamá, he tenido mucho trabajo. Estoy bien, ¿y tú?
—Muy bien cariño. Me he hecho un cambio de look y todas mis amigas dicen que he rejuvenecido veinte años.
<<¡Dios mío! ¿Qué se habrá hecho esta vez en la cabeza?>> Rio al recordar la última vez que fue a la peluquería. Se presentó con unas extensiones larguísimas y mechas en color celeste. Quería parecerse a Lucía Bosé, se declaró fan suya desde que leyó una entrevista que tuve el placer de hacerle.
—Por favor mamá, dime que esta vez no has hecho ninguna locura.
—¡Qué va hija! Sólo me he cortado el pelo a lo Miley Cyrus, rapadito por los lados y un poco más largo por arriba. Además me he dado unas mechas en rubio albino que me quedan divinas.
—No me lo puedo creer mamá, qué tienes cincuenta y cinco años, no eres una cría de veinte.
—¿Y qué pasa? A mí me gusta ir a la última y crear tendencia. Además niña, que no aparento la edad que tengo, todos lo dicen.
—Mira mamá, da igual, estoy cansada de repetirte lo mismo siempre —le digo enfadada, me molesta mucho que mi madre intente aparentar algo que no es.
—No hagas un drama Naiara, tampoco es para tanto. Me encuentro preciosa, estoy a gusto conmigo misma y eso es lo único que me importa. Y si te molesta, vete acostumbrando porque no voy a dejar de cambiarme el look cada vez que me canse del anterior.
—¡Estás como una cabra! —Rio resignada, mi madre es caso aparte.
—Bueno yo quería invitarte a cenar el sábado en casa. Vienen unos amigos de Londres y tu padre y yo queremos que cenes con nosotros.
—¡Imposible mamá! El sábado por la mañana tengo que viajar a Los Ángeles, me han encargado…
—¿A Los Ángeles? —me interrumpe enloquecida—. Me encanta tu trabajo cariño. ¡Ojalá pudiera viajar tanto como tú!
—Te recuerdo que voy a trabajar.
—¿Y qué más da? Siempre acabas visitando lugares maravillosos.
—Bueno mamá tengo que colgarte, tengo mucho trabajo.
—Vale Nai, entonces vente el viernes a comer y así nos despedimos.
—Está bien mamá, dale un beso a papá de mi parte.
—Se lo daré cariño y recuerda que te queremos mucho.
—Y yo a vosotros.
Cuelgo el teléfono con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque siempre discuta con mi madre, me encanta hablar con ella. Es una inyección de positivismo y buen humor. <<¡Ojalá yo pudiera ser como ella!>>
Tras beber un vaso de agua, decido regresar a la búsqueda de información del jugador de baloncesto.  Me concentro en mi trabajo y sigo leyendo biografías y noticias de Adán Rubio. Algo oculto tiene que haber en su vida y yo, Naiara Delgado, lo voy a descubrir. <<Prepárate Adán, porque voy a por ti.>>
¿Qué os ha parecido el primer capítulo?
¿Tenéis ganas de saber más acerca de la historia de Adán y Naiara?
Pues no lo dudes más y adentrate en esta bonita historia de amor. ¡NO TE ARREPENTIRAS! :)


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